lunes, 23 de noviembre de 2009



Soy una rescatadora de animales, mi trabajo es asistirlos.
Nací con la actitud de ayudar a cubrir sus necesidades.
Adopto nuevos miembros de mi familia sin un plan, pensamiento o selección.
He comprado alimentos para gatos con mis últimos céntimos.
He acariciado una cabeza con sarna con mis manos desnudas.
He abrazado a un ser mal oliente, mugroso y asustado.
Me he enamorado miles de veces y he llorado sobre un cuerpo sin vida.
Tengo animales amigos y amigos de los animales.
No uso a menudo la palabra "mascota".
Veo a los animales perdidos o vagabundos a la orilla del camino y me duele el corazón.
Llevaría conmigo a un ratoncito o me haría amiga de un buitre.
No conozco a ninguna criatura que no merezca que yo le dedique mi tiempo.
Nosotros podemos ser los amos de los animales, pero los animales se han superado a sí mismos; algo que la gente no ha logrado.
La guerra y los abusos me duelen, pero algún rescate en las noticias me da esperanzas por la humanidad.
Somos un ejército silencioso pero determinado, que marcamos la diferencia cada día.
No hay nada más necesario que darle calor a un huérfano.
Nada más regocijante que salvar una vida.
Ni reconocimiento más grande que verlos mejorar.
No hay mayor alegría que ver a un bebé animal jugar.
El mismo que hace algunos días estaba tan débil para comer.
Rescato animales.
Mi trabajo nunca termina.
Mi casa nunca está en silencio.
Mi billetera siempre vacía.
Pero mi corazón está siempre lleno.
En el juego de la vida.
¡Nosotros ya hemos ganado!
Annette King.