miércoles, 23 de septiembre de 2009

Mi Casa

Ahora descansas en paz, sin peligros que te acechen, ni ruidos que te asusten.
Ahora estas conmigo, olvida tus miedos y tristezas, acurrúcate tranquilo.
Tengo mis manos para acariciarte y mis labios para besarte, y no pararé de hacerlo. Te lo prometo. Aquí no hay lluvia, ni truenos, ni tardes de sol ardientes. Aquí hay un techo, cuatro paredes, dos rascadores y miles de besos pendientes.
Mi casa es tu casa, donde empezar a vivir, a sentir, a compartir a ser una familia. Por que mi casa es tuya, y quiero que vivas en ella. Te prometo dar todos los mimos que te faltaron, todos los abrazos que un día dejaron de darte y todo el amor incondicional que necesitas para que tu mi fiel amigo vivas feliz, todo el tiempo que estés conmigo.
No sé si tu paso por mi casa será mucho tiempo o poco… pero el tiempo que sea, te prometo que será lo más feliz que nunca pudiste imaginar.
Ven, tengo una cama mullida, un cuenco con agua y comida y unos brazos cálidos donde estrecharte en las noches de invierno que está apunto de llegar. Y el día que te marches… lloraré como una desconsolada, como un hijo que parte y no sabe si volverá. Pero puedes marcharte tranquilo, mi fiel amigo, sabes que en tu lugar, en tu cama, en tu cuenco y en tu hueco… otro gatito necesitado vendrá a ocupar tu sitio y entonces sé, que tu serás el que parta feliz al verme sonreir. Os echo de menos a todos los que habéis pasado por mi casa, todas las noches antes de dormir, mi mente viaja hasta vuestros hogares para daros como siempre mi beso de buenas noches.